EMPECEMOS POR EL NOMBRE


Hubiese podido ser simplemente “enseñar” y no habría estado mal, pero con las diversas tonalidades que este término ha adquirido en el lenguaje coloquial era necesario restringirlo a lo que apuntamos, así que buscando la raíz de esta palabra, encontré que proviene del latín signare, que en castellano se traduce con señalar, lo que nos hace deducir, y lo corroboro con artículos leídos al respecto, que la palabra enseñar indica la acción de quien señala, de quien hace de guía, gesto que calza muy bien con la labor docente: alguien que orienta el acto educativo a fin de que éste llegue a ser autoeducación.
Pero un nombre debe tener también cierta musicalidad, que le haga de fácil retención aunque sea un vocablo totalmente nuevo a nuestros oídos; así que del latín pasé al griego, idioma en el cual signare tiene el mismo significado que en latín pero con la palabra DIDÁSKEIN. Por otro lado, muy al margen de las enmiendas que los expertos en simbología y gramática del color puedan hacer de los signos y colores que para este blog he elegido, pues experta en ese ámbito no soy; trataré de explicar a partir de lo que sé el porqué de algunos elementos escogidos para este portal, los cuales están muy lejos de tener un sentido simplemente decorativo.
Si el maestro es alguien que ejerce la función de guía, una actitud clave para que esta acción se dé es la de establecer una relación de CONFIANZA, simbolizada con la VIOLETA AZUL. Si el camino de la confianza se abre, la enseñanza-guía será mucho más fácil y el docente podrá volcar su RIQUEZA INTERIOR (simbolizada con el color púrpura) en el alumno, quien poco a poco participará vitalmente en lo que conoce y aprende.
El pedagogo es el conductor, el que conduce hacia una humanidad enriquecida, madura y realizada, tal y como lo expresa Pedro Salinas en el extracto siguiente de uno de sus poemas:
“Perdóname por ir buscándote
Tan torpemente dentro de ti.
Perdóname el dolor alguna vez,
Es que quiero sacar de ti
Tu mejor tú".

No hay comentarios: