CON UN POCO DE MOTIVACIÓN Y OTRO POCO DE DONACIÓN…


El tema de la MOTIVACIÓN se ha vuelto más que indispensable en la vida entera: “hay que estar motivados” se oye decir, y tal deseo constituye un sine qua non (sin lo cual no) para emprender una tarea.

Pero ¿tenemos una idea clara de lo que la palabra motivación quiere decir? Vivimos en una época que tiene como uno de sus principales problemas una aguda crisis conceptual, el tema de la motivación no se ha mantenido inmune al ambiente.

Vayamos por partes. Cuando es necesario conocer el significado de un término es, yo diría, necesario recurrir a su etimología, pues las palabras no nacieron como un manantial de la roca cuyo origen es inexplicable. Cada palabra tiene toda una carga filosófica, cada palabra ha sido pensada al momento de ser creada, por ello existe una Filosofía del Lenguaje.

Según el Diccionario de la Lengua Española, motivación es la acción y efecto de motivar; como otro posible significado, la palabra causa; y por motivo pone algo interesante: su raíz es la palabra latina motivus, relativo al movimiento, y luego continúa: adjetivo que mueve o tiene eficacia o virtud para mover.

Creo que aquí esta todo. Atemos cabos.

Algo que mueve es un motivo, que a la vez es la causa de mi movimiento, es decir: una causa me motiva, me mueve.

El dilema surge cuando se trata de ubicar el motivo si dentro o fuera de la persona. ¿Me motiva el premio que vendrá como resultado de mi movimiento? ¿O me motiva una causa que llevo en mí y que deseo ejecutar independientemente de los resultados?

Es necesario otra vez ir por partes.

¿Qué nos mueve generalmente a actuar? La respuesta es: depende. Si lo que preciso es satisfacer una necesidad material es obvio que el motivo está fuera de mí y la recompensa es la posesión de aquello que me falta y me es necesario.

Puede darse que aquello de lo que se precise es algo interior: un saber, una virtud, etc. en este caso el resultado está dentro de mí y la recompensa es la grata satisfacción de haber crecido interiormente.

Todavía hay más, hay algo que no es ni interno ni externo, es decir algo que objetivamente “no me beneficia” en nada, pero sin embargo es la motivación de las motivaciones por ser la necesidad de las necesidades.

El ser humano sólo haya la felicidad cuando se da, cuando pone su felicidad en la felicidad del otro.

De hecho lo que acabo de decir suscitará más de un ¡queee! de admiración, sobretodo entre los promotores del éxito fácil, de la vida cómoda, del goza la vida.

Sin embargo pese a las objeciones que puedan lanzar, la felicidad está en el olvido de si, pues el ser humano es por esencia un ser donal y si no busca la felicidad en el darse, no la encontrará jamás.

Es innegable que el ser humano debe pensar en si y es necesario que piense en si, sin embargo el problema surge cuando centra su felicidad en si y solo en sí.

Por ello hay una tercera motivación, LA TRASCENDENTE, aquella que se alegra del bien ajeno como si del propio se tratase y se goza en ello. Esta motivación no anula las otras, al contrario, las envuelve, las ilumina y les da consistencia.

Quien deja surgir su ser donal, cuanto hace lo hace no centrado en sí, sino siempre abierto, proyectado a los otros incluso cuando debe pensar en si mismo. La calidad de motivos de una persona viene determinada, precisamente, por la sensibilidad que esa persona tiene para ser movida por cada uno de los distintos tipos de motivos. Incluso en el lenguaje coloquial decimos que una persona es “muy humana” cuando tiene en cuenta lo que les ocurre a otras personas y está siempre dispuesta a ayudarlos, lo cual implica que pesan mucho en ella los motivos trascendentes. Por el contrario, decimos que es muy egoísta o “poco humana” cuando tan sólo busca en sus acciones la satisfacción propia, sin tener en cuenta el daño o las dificultades que pueda causar en los demás (Pérez López).

Por tanto motivarse no es llenarse de energía para hacer un trabajo con ganas, sino tener delante una causa que mueva a actuar y esa causa debe estar siempre libre de la búsqueda exclusiva y excluyente del provecho personal.

Pongamos sí motivación, pero mucha, mucha más de donación. Solo entonces estaremos verdaderamente motivados.

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