¿PERSONAS O ESTRUCTURAS?


Cuando se desean efectuar mejoras, una forma inteligente de empezarlas es formulándose la pregunta: ¿por dónde comenzamos? Pues ninguna mejora se realiza al azar.
En el ámbito educativo las propuestas serán muchas: primero el profesorado, dirán unos; las estructuras primero : mejores colegios, más tecnología, etc. dirán otros; más financiamiento propondrán los más, en fin, serán muchas las alternativas que se tendrá delante.

Luego de este desfile de posibilidades habrá que elegir y aquí probablemente el dilema se reduzca para algunos a estas dos alternativas: ¿cambiamos las estructuras o trabajamos en mejorar las personas? Hay quienes creen ciegamente que cambiar las estructuras es la raíz de todos los cambios, y cuando hablamos de cambio de estructuras hablamos de cambio de sistema, de organización, de mentalidad, de política, etc. Llevados de esta convicción existen quienes recurren a la violencia con tal de lograr tal atractivo cambio de estructuras.

En el artículo dedicado al llamado MILAGRO FINLANDÉS, vimos cómo ellos apostaron por poner al centro de toda su reforma AL ALUMNO. Y todo cuanto se hizo, desde el color que se escogió para las paredes de las escuelas hasta el exigir la Maestría en los profesores, giró en torno a ese centro; todo cuanto se decidió exigir, innovar, restaurar, mejorar, se hizo en miras a la persona del alumno.

Como señalé al final del artículo sobre Finlandia, centralizar a la persona es el secreto para que el Perú verdaderamente avance, y esto vale no sólo para el tema de la educación.

Son laudables y dignos de contemplar el cómo están quedando las Grandes Unidades Educativas que están siendo remodeladas, y cuyas instalaciones no tienen ahora nada que envidiar a los llamados colegios clase A. Con tanto color y con tanto jardín vienen ganas de retroceder unos años y gozar de tal ambiente de estudio.

Pero como en este blog no entramos en temas de las actuales o futuras políticas educativas, vamos a trabajar en poco en el abstracto.

En caso de tener en nuestras manos una reforma educativa, en qué invertiríamos más ¿en las estructuras o en las personas?

Pues ni en uno ni en otro, la respuesta es: EN AMBOS. Tanto las estructuras como las personas deben tener un desarrollo simultáneo, armónico y mutuamente benéfico.

SIMULTÁNEO: las mejoras estructurales deben ir a la par del crecimiento interior de las personas. Las estructuras deben verse como Sagrarios que guarden en su interior el tesoro inapreciable de personas (profesores y alumnos) que poco a poco van aprendiendo a quererse, a respetarse y a mejorarse.

ARMÓNICO: las personas para las estructuras y las estructuras para las personas. Ni centros de estudio que no respeten la dignidad de quienes albergan, ni personas que no aprecien el esfuerzo del estado o de quien fuere por darles lo mejor.

MUTUAMENTE BENÉFICO: Juan de la Cruz dijo un día: “Donde no hay amor pon amor y sacarás amor”, suena lindo, pero es muy profundo; trasladándolo al tema que tratamos podríamos decir: trata a las personas con el respeto merecido que merecen como personas y sacarás personas que se respeten y respeten a los demás porque se habrán descubierto a sí mismas y este hallazgo inevitablemente repercutirá en el trato respetuoso a "lo" y a "los" demás.

Ayudar a cada uno a tener plena conciencia de su propia dignidad, a desarrollar su propia personalidad dentro de la comunidad de la que es miembro, a ser sujeto consciente de sus derechos y de sus obligaciones, a ser libremente un elemento válido de progreso económico, cívico y moral en la sociedad a la que pertenece: esta es la grande y primordial empresa, sin cuyo cumplimiento, cualquier cambio repentino de estructuras sociales sería un artificio vano, efímero y peligroso (J.R.)

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