EL PENSAMIENTO CRÍTICO


Damos inicio a una serie de artículos que tratarán de dar respuesta a los elementos que conforman lo que hemos denominado UNA SOCIEDAD ANTIEDUCATIVA.
Antes que nada es preciso anotar que no todo es negativo en nuestra época: los avances tecnológicos, muestran, para la maravilla de muchos, hasta dónde puede llegar el intelecto humano, y cómo las distancias y las barreras que nos separaban se van paulatinamente diluyendo, lo que permite un acercamiento cada vez mayor a realidades que sin esa tecnología no conoceríamos. Por otro lado esa misma tecnología ha traído mucho bien en todas las áreas profesionales.


De hecho todos estos avances influyen en modo decisivo en nuestro modo de ver la vida y en le modo de relacionarnos con los demás.


Sin embargo estos mismos avances han creado una cultura de la imagen que presenta no pocas dificultades cuando de ejercer la enseñanza se trata, es lo que señalábamos en el artículo UNA SOCIEDAD ANTIEDUCATIVA (I), al cual trataremos de dar respuesta.


Decíamos que la imagen hoy maneja al individuo, le impone lo que ella desea imponerle, por el hecho de que el sujeto que está ante ella (entiéndase internet, mass media, propaganda, etc) lo está de un modo muy pasivo.


Hoy más que nunca es necesario formar en el SENTIDO CRÍTICO para que el sujeto de pasivo pase a ser un sujeto activo, difícil de manipular.


Pero debemos comprender bien el sentido de la expresión SENTIDO CRÍTICO, que con facilidad es entendida como una actitud de censurarlo todo o de asumir una actitud escéptica.


Sentido crítico no es sinónimo de la mera “emulsión espontánea del primer parecer que se nos ocurre, como una manifestación de la actividad personal y como un medio para libera el dinamismo interior” (Barrio Maestre).


Sentido crítico indica la necesidad del ser humano de ser principio de sus propias acciones, de no ser uno más en la masa, de tener un pensar fruto de sus propias elucubraciones.


Vamos a decirlo de otro modo.


El aprendizaje no debe ser visto como un cúmulo de conocimientos que se van amontonando en el intelecto. Aprender es recibir un contenido y tratarlo, es decir interpretarlo, organizarlo, hacerlo propio.


Para que esto suceda, “la voluntad debe ser dueña de su obrar, saber dirigir la propia vida con una orientación precisa, tener un proyecto vital propia y haberse comprometido activamente en él” (Barrio Maestre).


Por tanto en la formación del SENTIDO CRITICO intervienen el intelecto y la voluntad.


El quehacer educativo debe procurar el desarrollo de la inteligencia analítica (por la que el sujeto es capaz de ver una realidad desde sus diferentes aspectos), la inteligencia creativa (resuelve problemas) y la práctica (supera el reto, lo domina o se adapta a él).


Debe luego inculcar la responsabilidad en el cumplimiento de las tareas escolares, lo que implica una buena dosis de autodisciplina ydel sentido del deber, y lograr además una buena relación con los compañeros de clase.


Ciertamente no hay una fórmula para lograr esto, lo que se dan son pautas, la creatividad y el afán de hacer bien lo que se hace llevará a que cada Docente busque alcanzar estos objetivos generales y específicos que él se trace.


La ciencia pedagógica, la didáctica y el saber deben ir de la mano, pero siempre acompañados de una buena dosis de creatividad e intuición que la experiencia irá agudizando y que brotarán además de ese ingenio natural de quien hace las cosas con verdadero deseo de hacerlas bien.


Para tener una idea más completa de lo propuesto, proponemos la lectura del siguiente artículo:


DIMENSIONES DEL CRECIMIENTO HUMANO, José María Barrio Maestre. Educación y educadores, 2007, pp- 117 - 134).

http://http//search.conduit.com/Results.aspx?q=dimensiones+del+crecimiento+humano&hl=en&SelfSearch=1&SearchSourceOrigin=10&ctid=CT1854633

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