UNA SOCIEDAD ANTIEDUCATIVA (II)



SELF MADE MEN

El pensamiento débil (al cual le dedicaremos unos cuantos artículos) y su relativismo han generado un sujeto débil con aires de autosuficiencia, que le hace sentirse fuerte.

El relativismo es la manera más pobre de usar el pensamiento, si es que lo usa; y la autosuficiencia la manera más débil de hacerse el fuerte.

El hombre necesita tener un punto de referencia, la autosuficiencia radical es pura utopía. En su deseo de liberarse de todo referente mira con desdén el pasado, por considerarlo una etapa superada, llena de retrasos y de ignorancia. Rechaza la sabiduría de nuestros antecesores que con muy poco conocimiento práctico (técnico) sabían mucho de todo, es decir, de todo aquello que es esencial para la vida buena (es necesario distinguir entre vida buena y buena vida, la primera es sinonimo de felicidad, la segunda es sinónimo de la actitud hedonista).

Displicente con el pasado, galantea con toda clase de creencias novedosas, y con mucho de paradójico, “junto al olvido de Dios existe como un “boom” de lo religioso (…) Pero, a menudo, la religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que agrada, y algunos saben también sacarle provecho , se mantiene tal dogma, se elimina tal otro, se mezclan los Evangelios con el Corán, el zen o el budismo, la espiritualidad se ha situado en la edad kaleidoscópica del supermercado y del auto-servicio”.

Por un lado el hombre se cierra a Dios y por otro apalanca las puertas a una religiosidad que no lo abre a una trascendencia, y cede a creencias adulteradas que en última instancia no sacian su sed de Infinito que lleva inscrita en el alma, y que le dan únicamente una sensación de fe que le ayudan a estar bien, como lo puede estar cualquier ser sensitivo una vez saciadas sus necesidades elementales, pero que no lo hacen feliz y que, sobre todo en los momentos de mayor sufrimiento, lo abandonan.

De este modo Él solo se niega a la fiesta de la vida, haciendo de su existencia una carga insoportable y necia, “pues donde no hay Dios, despunta el infierno, y el infierno persiste sencillamente a través de la ausencia de Dios” .

Retirado Dios de la vida del hombre, reina el absurdo y “no existe castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza” (Camus).

Siguiendo la última idea del artpiculo anterior, en el que señalábamos que uno de los retos de la educación hoy es precisamente romper la barrera que se ha interpuesto entre el hombre y las realidades trascendentes, pues lo primero que la modernidad ha logrado es alejar al hombre del Absoluto, del Otro con mayúscula.

La educación también debe ocuparse de esto, es también parte de su naturaleza.

No hay comentarios: