EDUCAR PARA LA SOLIDARIDAD

El término solidaridad es bastante moderno, antes se hablaba mas bien de resposabilidad solidaria y era utilizado en ámbito jurídico.


A partir de la mitad del siglo XX el término es utilizado como un llamado a adherirse a la causa obrera, y es éste el sentido que le da la Real Academia de la lengua Española (solidaridad = adhesión a la causa o empresa de otros).

Este término ha ido adquiriendo diversas connotaciones, aquí propongo una: la de ver la solidaridad como una interdependencia (los hombres hermanados) que haga de las relaciones en el mundo actual su marca distintiva en todos sus aspectos: económico, cultural, político y religioso, y asumida además como categoría moral.

Por tanto la solidaridad es una actitud por la cual el hombre no se sumerge en un mundo propio sino que se abre y se siente responsable de cuanta necesidad, empresa o carencia haya en la sociedad.

Si bien la interdepencia de la que se hablaba es espontánea en el hombre, es decir, el hombre vive con otros hombres y de una u otra forma se aúna a ellos en diversas causas; la solidaridad en sí, exige una disposición a que esta adhesión se otorgue cuando y donde sea necesario, sin dilaciones, sin exclusivismos, ni partidarismos.

La solidaridad clama por un tipo de hombre universal, presto a darse a todos, sin distinciones, ni miramientos.

Por tanto el solidarid es una actitud que exige que haya en la persona una serie de virtudes que lo dispongan a estar atento a su entorno y a mostrarse siempre disponible a ayudar, aunque esta ayuda prestada signifique para él algo arduo.

Educar para la solidarid entonces es educar en la virtud, concretamente en la virtud de la generosidad, de la caridad, en la renuncia, en el respeto, en la delicadeza, en la capacidad de escucha, en el desprendimiento, en el esfuerzo, en el sacrificio.

Ser solidario, en suma, es sentirnos siempre al servicio de los hermanos que caminan con nosotros por el sendero de la vida. ¡Cuánto hay que amar hoy! ¡Cuántas necesidad se palpan en toda clase de personas!

Sólo una educación para la solidaridad basada en el amor al hombre, hermano nuestro en humanidad, ofrecerá esperanza de constituir un fundamento estable a la construcción de una sociedad justa y fraterna.

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