HUMANIDES: LO PERENNE

Las ciencias humanistas o humanidades son aquel conjunto de ciencias que los griegos llamaban liberales. Recibían este nombre por el hecho de que eran estudiadas por el simple deseo de saber sin ver en ellas un medio de adquirir un conocimiento rentable, como es lo común en nuestros días: estudiar determinada carrera porque da plata, y punto. Las artes liberales estaban liberadas de tales intereses.

Hoy por hoy las ciencias humanistas van desapareciendo cada vez más de los curriculums de estudio para dar paso a áreas que vayan más de “acuerdo” con las exigencias de la época, cuyo avance tecnológico ha puesto en la educación nuevas áreas de obligatoria enseñanza.

El arrinconamiento de estas ciencias es de hecho inaceptable.

Las ciencias humanistas están enfocadas al cultivo de lo propiamente humano; y como lo propiamente humano es el pensar y el amar, estas ciencias están direccionadas a cultivar justamente estas facultades del ser humano a fin de mejorar su humanidad.

En concreto las artes liberales buscan:

a) Que tengamos en claro lo que es bueno y lo que no lo es.
b) La formación del JUICIO: que en las ciencias es el espíritu crítico; en el arte, el buen gusto;      en la vida práctica discernimiento; en lo ético, lucidez.
c)   La adquisición de un conjunto de virtudes.

Concretamente las ciencias humanistas se componen de las siguientes materias: literatura, religión, ética, filosofía, historia, arte.

Para que tengamos una idea clara del bien y del mal, está la ética y el curso de religión, que no son de ninguna manera la misma cosa y cuyo conocimiento si bien no garantiza el ejercicio del bien; pero, si hay buena voluntad de parte del alumno y la cooperación  de la educación recibida en familia, lograrán hacer de él una persona de obrar recto.

Para la formación del juicio en sus diversas aplicaciones: arte, literatura, filosofía e  historia,

Para la adquisición de un conjunto de virtudes, el uso de aquellas didácticas que haciendo ameno el estudio exijan a su vez cierto esfuerzo por parte del alumno que conlleven a la adquisición paulatina de ciertas virtudes, que le serán luego de enorme utilidad en la vida.

En suma, lo que busca las ciencias humanistas es el buen ejercicio de la libertad, sentido de armonía y la formación de una cultura.

Libertad, para que la sepa usar correctamente y no la desperdicie direccionándola en opciones que no le lleven a ninguna parte.

Armonía entre lo que él es y lo que hace.

Cultura para que  todo lo que haga y diga, esté de acuerdo a lo que es: persona.

La carencia de estos elementos los percibimos por ej. cuando una persona  que se jacta de ocupar un determinado cargo, incurra en delitos como peculado, lavado de activos, etc. o cuando esta misma persona que ostente tal vez un título de máster o doctor incurra en garrafales errores de ortografía y redacción; o cuando otra persona graduada en no se qué prestigiosa universidad, sepa hablar sólo de su materia y en lo demás sea una verdadera nulidad, señal de padecer de la moderna enfermedad de la “especialización”.

Por curioso que parezca si deseamos una buena educación, es preciso que esta no prescinda de lo imprescindible, de lo básico, de lo sustancial: enseñar a leer, escribir, redactar, pensar y bien obrar; o sea ortografía, redacción, lectura… De hecho el nombre de estas materias puede parecer para muchos volver a la era jurásica, pero debemos admitir que si hoy aprendemos más de un idioma y recibimos clases de cómputo en la escuela, tales clases se reciben sobre el sepulcro de estas elementales materias que nunca debieron dejarse de lado o reducir sus horas de enseñanza.

Cambiémosle de nombre si queremos, algo rimbombante que suene a moderno, pero no las dejemos, de qué sirve que la escuela proponga hijos triunfadores y las universidades profesionales de éxito, si a la hora de sentarse a escribir o a la hora de tener que exponer, no saben por dónde empezar, y si logran escribir algo, la lectura de lo escrito sea ininteligible por las carencias en el uso de los signos de puntuación; si a la hora de escuchar a algún proselitista ideológico no sepan discernir lo maligno de tal discurso por no haber tenido un conocimiento de lo que fueron las ideologías que dominaron países enteros y generaron sólo muerte y guerra; si a la hora de proponerse leyes que traten de legitimizar lo malo, ni se den cuenta de ello.

Una educación que se jacte de serlo, debe ser construida sobre el cimiento de estas materias básicas, sencillas pero elementales; y sobre ellas añadir todo el progreso que la tecnología nos ofrece, entonces y sólo entonces el progreso tecnológico estará al servicio del saber y dejará intacto el concepto de educación.

Debe haber en educación un aspecto que debe ser perenne y otro que debe estar siempre abierto a lo nuevo. La conjunción armónica de lo perenne y lo nuevo favorecerán a que la educación no se desvirtúe y que siga conservando su identidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece super interesante los comentarios en torno al rasgo humanitario en la educación sobre todo en la escolarizada. No debemos olvidar que la educación integral tiene que ver con el desarrollo de saberes conceptuales, procedimentales y sobre todo actitudinales. Y tener presente siempre que a quien se educa son "personas"

Rocio Rueda dijo...

Ese es el punto: son personas!!!!