LO LECTURABLE Y LO LEIBLE

Cuando iniciamos en la lectura a un niño, el contenido de lo que lee debe usar en lenguaje que le facilite la formación de imágenes –ver en nuestra mente cosas que no están físicamente presentes-, este componente es necesario en el aprendizaje de la lectura. Esto se debe a que el niño es muy concreto hasta los 11 ó 12 años, etapa en la que –según Piaget-  empieza a desarrollarse el pensamiento formal, el cual puede ser considerado un pensamiento realmente abstracto, cuyo desarrollo se prolonga a lo largo de la vida de la persona.

Se podría decir que la lectura que se ha de proporcionar a un niño ha de ser LECTURABLE, es decir fácil de traducir en imágenes, de fácil lectura, de lectura ligera.

El pensamiento abstracto rechaza como por instinto lo lecturable y busca lo LEÍBLE, o sea aquella lectura que haga trabajar al intelecto en lo que ya es capaz: en al formación de ideas abstractas que van eliminando poco a poco las cosas concretas, que va haciendo razonamientos desde los conceptos, e infiere a partir de ellos.

Hay que advertir que el grado de pensamiento formal o abstracto es muy variado en las distintas personas y no hay que esperar que todo el mundo alcance un avanzado pensamiento formal, que sólo es asequible a  inteligencias privilegiadas.

Pero lo que hay que tener en cuenta es que el paso de lo lecturable a lo leíble debe darse, y que de ninguna manera se debe permitir que alguien capaz ya de pensamiento abstracto, se quede con lecturas elaboradas para el pensamiento concreto, ello indicaría una edad mental que no correspondería a la edad cronológica, o una flojera intelectual aguda.

Es de lamentar que hoy, con tanta imagen ofrecida por la tecnología, lo lecturable sea preferido; en el sentido de que se buscan lecturas light, dejándose de lado las más exigentes.

Ello indica un déficit del pensamiento abstracto y una prolongación en el tiempo del pensamiento concreto.

¿Habría tal vez que ejercitarnos en la lectura de imágenes? ¿Habría que escribir libros de contenido liviano? El hecho es que el pensamiento abstracto debe desarrollarse tanto cuanto la persona sea capaz de ello, sólo así habrá madurez y sólo así habrá un marcado paso de lo lecturable a lo leíble.

2 comentarios:

Aletheia, Nuevo León dijo...

Esta reflexión es muy iluminadora, sobre todo porque, al tener la "buena intención" de iniciar a los niños pequeños en la lectura podemos ser irrespetuosos con sus capacidades cognitivas y no aprovechar adecuadamente su proceso.

Anónimo dijo...

Cierto, muy cierto apreciable Layla Rocío, sin embargo desde mi punto de vista y con base en prácticas con grupos universitarios; proyectos de lectura de imágenes nos ha llevado a discusiones muy interesantes de las cuales se desprende además la intertextualidad con todo tipo de textos así como la creación de textos propios.