EDUCACIÓN SEXUAL

Dentro del curriculum educativo hoy en día no falta el tema de la  EDUCACIÓN SEXUAL. De hecho de esto siempre se habló, sólo que actualmente el enfoque es distinto.Cuando era adolescente, aquí en Perú, teníamos el curso de OBE (Orientación y Bienestar del educando), en el que las profesoras libremente nos hablaban de temas propios para nuestra edad y en vistas al futuro que nos tocaba enfrentar. Al decir "libremente" señalo el hecho de que cada profesor tocaba el tema que creía conveniente sin regirse de un programa establecido para el caso. Dentro de los temas abordados no faltaba el del enamoramiento y el del amor humano. Aún recuerdo los consejos que nos dieron entonces las profesoras, consejos que de hecho calaron en nuestros espíritus juveniles, no únicamente porque aquello que se nos decía venía de una profesora, sino porque venía de personas que vivían lo que decían. Eran maestras a carta cabal.

El curso de OBE hoy ha sido reemplazado por la llamada TUTORIA, que aborda los temas del curso que le precedió, sólo que ahora está sistematizado. Dentro de los temas a tratar es de obligación tocar el tema de la sexualidad. 

La Educación sexual de hoy se basa fundamentalmente en enseñar acerca del sexo, la sexualidad, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, la planificación familiar, el uso de anticonceptivos, el sexo seguro, la reproducción y otros aspectos de la sexualidad humana con el objetivo de alcanzar una actividad  sexual lo más satisfactoria posible.

En cuanto al ejercicio de la sexualidad, se les proporciona a los jóvenes y a las jóvenes libros muy bien ilustrados de cómo tener sexo placentero en los que se les expone gráficamente de la pi a la pa todas las posturas habidas y por haber, las zonas erógenas, y todos los tics necesarios que hagan de la relación sexual un verdadero paraíso de sábanas blancas o no tan blancas, de gemidos y  de cuerpos que se entrelazan en placeres dionisíacos que muchos llaman amor.

Es curioso que las grandes inversiones que se han hecho a fin de que la educación sexual esté al alcance de todos, dé como resultado jóvenes que saben mucho de sexo pero nada del amor, o que saben mucho de sexo y llamen a eso amor, o finalmente jóvenes que quieren sólo sexo pero no el amor; y es curioso también que en un tiempo donde haya tanto material a fin de que el joven o la joven tengan relaciones seguras, es decir sin riesgo de embarazo, el incremento de madres adolescentes sea enorme y los porcentajes de divorcio más enorme aún.

De hecho el tema es complejo, pero la función de la escuela en este aspecto es muy epitelial, se da a los jóvenes la cáscara y no el fruto; se  enseña a los jóvenes el cómo hacer el amor, pero no qué es el amor, de tal modo que si bien las estadísticas pueden mostrar que la educación sexual ha sido impartida con notable éxito, si hiciéramos otro tipo de sondeo las estadísticas arrojarían que esos mismos jóvenes bien informados de sexo y dispuestos a practicarlo dado que es de hombres hacerlo bien y de mujeres el disfrutarlo, de amor no saben nada.

Y es que lamentablemente  nuestra sociedad intoxicada de sexo,  lo ´pone hasta en la sopa. 


Hemos tomado la parte y dejado el todo. Nos hemos quedado con el sexo y nos hemos olvidado que él es un componente de algo mayor: el amor.

Por tanto lo más preciso sería una educación al amor. Tarea difícil pero no imposible. El obstáculo primero con el que se topa quien desea hablar de él, es que esta palabra ha sido tan manoseada que ya no se sabe precisamente cuál es su significado real. 

Superávit de sexo y déficit de educación para el amor. El déficit genera recesión y la recesión crisis.

Es urgente y necesario,  equilibrar la balanza.


2 comentarios:

Patricio dijo...

Me gustaría intercambiar mas acerca del fascinante mundo de la sexualidad, como docente me interesa mucho y más aún en calidad de administrador de una institución

R.R dijo...

Hola Patricio, basta que me escribas al mail que aparece en mi perfil y si por ahí no puedes, me avisas, encantada de compartir.