LAS DIVERSAS TEORÍAS SOBRE LA MOTIVACIÓN

Existen un sinnúmero de teorías sobre la motivación que llegamos a conocer en capacitaciones o cursos direccionados a lo que se refiere a Administración educativa, al  tema de liderazgo y manejo de aula.


Presentamos sucintamente algunas de ellas:

La teoría monista de Taylor: el hombre trabaja por la recompensa económica.

Teorías de enfoque conductista (Elton Mayo, Roetlisberger y otros): la  motivación se da por el reconocimiento y satisfacción de las necesidades sociales, del sentimiento de utilidad y de la importancia del trabajo.

Las teorías pluralistas por su parte afirman que la motivación se produce por diversos factores que la empresa debe tener en cuenta, es decir la empresa debe incluir dentro de sus objetivos los objetivos propios e individuales de sus colaboradores.

Es conocida la Teoría de Maslow con su presentación jerárquica de las necesidades, donde la satisfacción de una necesidad inferior llevará a satisfacer la siguiente en la escala.

La teoría motivación-higiene (Fredick Herzberg) hace una división de los incentivos. Los primeros de éstos (higiénicos=ambiente) no generan motivación sino un stand by,  no aumentan la capacidad productiva, solo evitan pérdidas. Los factores motivacionales = satisfactores generan un sentimiento de realización, desarrollo profesional y reconocimiento que pueden generar un aumento de la capacidad productiva.

Mac Gregor habla de la Teoría X, que presenta la visión de los administradores respecto a sus colaboradores como  entes muy propensos a un egoísmo que genera en ellos inercia y dependencia.

La Teoría Y, del mismo estudioso,  presenta una visión más positiva del hombre, este estaría naturalmente propenso a la actividad y al logro de metas.

Como siguiendo el abecedario, Reddin y Ouchi proponen la Teoría Z, las cuales aclaran que las dos teorías son válidas según el contexto.

La Teoría inmadurez-madurez (Chris Argyris) sostiene que para pasar de lo primero a lo segundo debe haber una serie de incentivos (actividad, independencia, conciencia y control del yo, etc.).

Alderfen, Kleheberg, Patton, Vrom, James March, Herbert Simon, y muchos más presentan más teorías en las que se presenta siempre un hombre insatisfecho, ávido de rédito, apático, etc. por naturaleza y al que hay que suministrar una serie de incentivos para que avance.

Si nos quedamos únicamente con estas teorías nos quedamos con la imagen de un hombre interesado que no se mueve si no hay algo delante que le dé alguna recompensa. Es preciso ampliar la perspectiva para que ante  nuestros ojos se despliegue  una imagen de ser humano más coherente con la riqueza de su ser.

La filosofía busca siempre el quid (=que) de las cosas, su entidad más profunda. Como resultado de esta introspección habla de la persona como un ser en constante movimiento, con una naturaleza entera que debe enterarse, es decir, que debe crecer, porque percibe que  DA PARA MÁS y que esa plusvalía no tiene confines.

Quien no perciba en si esta pulsación de una vida que quiere desplegarse, o es porque su educación no le ha ampliado la visión sobre sí mismo o porque tal vez padezca alguna neurastenia aún no sometida a tratamiento.

En vez de la injusta insatisfacción que se atribuye al ser humano, hablemos de un soplo de vitalidad, de vocación al crecimiento, de un movimiento continuo  que busca ir de menos a más; pero que para darse necesita de un ambiente adecuado, que no se reduzca únicamente a retribuciones, asensos, premios, etc. sino, y sobretodo, al trato respetuoso que es el único que está a la altura de la persona, dada su dignidad de ser libre y racional.

El respeto, la consideración, el trato humano, permiten al hombre ir degustando su grandeza, y si es noble y coherente, responderá a tal percepción con un comportamiento digno de lo que es.

Añadamos esto al tema de la motivación, y ésta nos resultará más clara y completa; así como los logros  mucho más espléndidos tanto a nivel personal, de aula, o de Institución.

1 comentario:

ub deusto dijo...

Motivar al personal es una de las tareas más importante del departamento de recursos humanos de las diferentes empresas. Hay que tener en cuenta que un empleado feliz trabaja mejor y en consecuencia aumenta su productividad y la productividad de la compañía.