LA MÚSICA COMO ELEMENTO DE LA EDUCACIÓN

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 Aristóteles  se pregunta si  la música debe ser incluida  o excluida de la educación , y se pregunta además si es una ciencia, un juego o un simple pasatiempo, ya que tiene de las tres cosas (...). Muchas veces va unida al canto, del que el poeta Museo (quien viviese 4 ó 5 siglos antes de Arsitóteles) había dicho:

El canto, verdadero hechizo de la vida.

La música está presente en toda reunión, en toda diversión, como un verdadero goce. Este motivo bastaría por sí solo para incluirla en la educación. Todo lo que procura placeres inocentes y puros puede concurrir al objetivo de la vida, y sobre todo puede ser un medio de descanso. Raras veces el hombre consigue el objeto supremo de la vida, pero tiene con frecuencia necesidad de descanso y de diversiones; y aunque no fuera más que por el sencillo placer que causa, siempre se sacaría buen partido de la música, tomándola como un pasatiempo.

Pero se pregunta también si además del aspecto gozoso que posee la música haya en ella otra peculiaridad que la haga necesaria en el currimulum educativo, y lo encuentra en la capacidad de ésta de modificar nuestros sentimientos:

La música es, pues, un verdadero goce; y como la virtud consiste en saber gozar, amar, aborrecer, como pide la razón, se sigue que nada es más digno de nuestro estudio y de nuestros cuidados que el hábito de juzgar sanamente las cosas y de poner nuestro placer en las sensaciones honestas y en las acciones virtuosas. Ahora bien, nada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la música, para imitar, aproximándose a la realidad tanto como es posible, la cólera, la bondad, el valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos del alma, como igualmente todos los opuestos a éstos. 

Es por lo tanto imposible, vistos todos estos hechos, no reconocer el poder moral de la música; y puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la música forme parte de la educación de los jóvenes (Política, Libro V, Cap. V)

En breve: el estudio de la música no sólo es aconsejable sino obligado por el aspecto festivo de ésta que proporciona solaz  y expansión tan necesarias para la vida del hombre, pero más aún porque ella permite expresar los sentimientos negativos y positivos de la persona, fungiendo de catarsis al espíritu humano siempre deseoso de comunicarse. 


Sin embargo hay en la música una realidad más íntima: ella nos transporta al mundo ideal de la armonía, del ritmo y de la melodía; que responden y estimulan  esa profunda expectativa humana de alcanzar entre los hombres paz, recíproca colaboración y solidaridad, en pocas palabra la armonía deseada por todos.


Dentro de una educación orientada a la paz, y a la formación de ciudadanos comprometidos con el crecimiento integral de su entorno, no puede ni debe jamás faltar la música y el arte en general, como materias privilegiadas, mucho más incluso que aquellas consideradas necesarias debido a la exigencia que de sociedad tecnológica actual.


Entre el Arte y la Tecnología el arte va por delante.

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