LENGUAJE Y LIBERTAD

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El aprendizaje del lenguaje tiene, por hacer una categorización, tres niveles.

El primero, el básico, es aquel que impide que se nos ubique en el grupo de los analfabetas. Digamos que ésta es la función elemental que todo gobierno e Institución Educativa debe procurar alcanzar en primer lugar.

La segunda se diferencia de la primera, por el hecho de que va más allá de graficar y reconocer letras; es el nivel que permite expresarnos haciendo correcto uso de los signos ortográficos, de las palabras, de los tiempos verbales,etc. Una persona que a este nivel se desenvuelve bien es una persona que podrá manifestar adecuadamente lo que los demás deben saber de sí y que ella considera debe manifestar. El no poseer un vocabulario florido y el no manejar bien el lenguaje representan un obstáculo para el espíritu.

El tercer nivel es el sapiencial, el cultivado, el artístico si se quiere; es el de los escritores, el de los doctos quienes sacan fuera lo que llevan dentro de un modo magistral.

Este último nivel es el ideal, el que se desearía que todo el mundo poseyese, y al que debe apuntar la educación lingüística; por ello ésta debe procurar los medios para alcanzarla: docentes con un buen manejo del lenguaje, la lectura obligada de obras ineludibles, plataformas que hagan de cauce a lo que el alumno debe expresar como por ej. las revistas escolares, un diario personal, concursos de composición en verso y en prosa, proyectos de
literatura, blogs, etc.

De hecho no todos llegarán a ser escritores consumados, pues a la ocasión debe sumarse el don.

Todos deben poder escribir, y todos tienen el derecho y deber de hacerlo bien; pero quien llegue a situarse entre los doctos es porque además del saber tiene la cualidad nata de poder hacerlo.

Es cierto aquello de que de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco, por ello hay que sacarle el máximo provecho a esas oportunidades; quien sume a la ocasión que se le brinda el don, bienvenido sea, y que dé mucho fruto.

Cabe señalar que la necesidad de lograr un buen uso del lenguaje es necesario no sólo por cuestiones académicas sino también morales. Lenguaje y libertad están muy aunados. Quien puede escribir y hablar bien, encuentra en el lenguaje un medio a través del cual revelar lo que lleva dentro.

Cuando hablamos de reveler, hablamos de la capacidad de quitar el velo a algo; cuando no hay un buen manejo del lenguaje lo interior queda velado, oculto detrás de un velo misterioso no sólo para quienes rodean al sujeto sino también para el sujeto mismo. Cuántas crisis existenciales logran superarse en buena parte cuando se las puede expresar con las palabras precisas.

Muchas de las dificultades de la adolescencia radican en el lenguaje, al joven le sobrevienen tantos sentimientos nuevos que su lenguaje aún incipiente no lobra manifestar, de ahí la necesidad de ayudarle proporcionándole los vocablos adecuados y sobretodo teniendo mucha, pero mucha paciencia escuchándolos y en tratar de entender lo que "a su manera" dicen.

PERO el lenguaje es necesario porque el interior del hombre necesita vaciarse constantemente. La alegría busca ser compartida, el saber a ser difundido, las injusticias, los sufrimientos contenidos, no hacen más que taladrar al hombre en lo más profundo de su ser sumiéndolo en situaciones de amargura, de frustración que pueden explotar en cualquier momento del modo menos esperado; la libertad de expresión encuentra aquí otro de sus fundamentos: un régimen totalitario es intolerable, el hombre termina revelándose, escapando de él o matándose en vida al reducirse a una pieza totalmente pasiva e inerme -sin poder usar como mínimo el arma de la palabra para oponerse- del régimen imperante. Aquí es donde también el aborto halla otro argumento en contra: el no nacido, asesinado en el vientre materno, no puede ni siquiera hacer escuchar su llanto para expresar el dolor que de hecho siente al experimentar cómo la vida le es arrebatada del modo más brutal y en pleno albor.

Libertades hay y muchas, pero la que brinda al espíritu el lenguaje es una de las más deseadas, quítenle al hombre la facultad de movilizarse por enfemedad o por enciero, pero mientras pueda expresarse lo podrá sobrellevar; quítesele esto último y se sentirá herido en lo más profundo de su dignidad.

LIBERTAD Y ESCUELAS CULTAS, forman un binomio inseparable. No hay elección entre una u otra, sólo con ambas el hombre puede sentir en plenitud lo que significa ser ciudadano de este mundo,ser rey de la creación, o como se dice, sólo así el hombre caminará por esta tierra como Pedro en su hacienda.

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