LA VERDADERA Y LA FALSA AUTONOMÍA

BlogalaxiaToda buena educación apunta a la autonomía del educando, es decir a que el alumno llegue al punto de autoeducarse por haber previamente entendido y apreciado el valor y la necesidad de la educación, y haber además reconocido el carácter inacabado del hombre, que exige un permanente trabajo personal de crecimiento.


Básicamente, esta autonomía, es además el tener argumentos, razones lógicas para que el individuo realice por sí mismo la labor de revisión crítica de su pensamiento, o sea que  sus convicciones habrán de estar fundamentadas en razones que el sujeto entiende y de las que pueda dar razones  para justificar sus puntos de vista, sus intenciones y su modo de actuar (Cf. Ballesteros).


Esta autonomía no es sinónimo de una falsa autarquía, en la que el hombre  se desarrolla por sí mismo, sin imposiciones de otros, los cuales pueden sólo asistir a su autodesarrollo; pero NO entrar en él.


Por curioso que parezca, para crecer como personas necesitamos de los demás. El YO se descubre cuando entra en contacto con los otros yo ; cuando  descubre sus  límites y posibilidades dentro de la comunidad humana; cuando se abre a los demás en gestos de solidaridad y tolerancia dentro de un grupo humano y  por el contacto interpersonal.


Una autonomía radical no existe en la educación, el docente no puede ni debe pasivamente  asistir a lo que el alumno le place hacer, él debe intervenir, guiar, y hasta exigir a fin de que el alumno aprenda a autodirigirse dentro de los límites que su ser para sí y para los demás le exige.

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