LA AUTENTICIDAD

Blogalaxia
Un poco ahondando sobre el tema de autenticidad y coherencia, profundizamos ahora sobre la naturaleza de la autenticidad, tan apreciada por la juventud cuando la encuentran encarnada en una persona, de modo especial en aquellos que fungen de formadores para él.

La autenticidad se hace urgente cuando tomamos en cuenta el ambiente de la sociedad de hoy donde abundan muchas falsificaciones y se han refinado sobremanera las técnicas de manipulación de la sociedad y de los individuos.

Muchos jóvenes que se preparan para afrontar la vida se encuentran con imágenes que son poco reales, personajes de películas, estrellas de la música, placeres seductores, todo cuidadosamente fabricado para presentar una figura atractiva de la felicidad pero esencialmente ilusoria, irreal e incoherente. Tristemente muchos optan o se dejan llevar por estas simulaciones sólo para fracasar tarde o temprano cuando descubren que hay una gran diferencia entre la realidad y el mundo de sus sueños. Otros, aunque muchas veces inconscientemente, tratan de mantenerse y vivir en este mundo ilusorio creando un ambiente artificial sea por medio del dinero, del sexo, del alcohol o de la droga. 

La situación es preocupante, de ahí la importancia primordial de un conocimiento sólido del hombre,  y una autenticidad de vida. Es preciso pues  preguntarnos ¿quién es el hombre auténtico? 

El hombre auténtico es aquel en el que la expresión de sus sentimientos, tendencias y pensamientos está en conformidad con su identidad íntima y esencial

Aquí hay que enfatizar el término "expresión", es decir, la manifestación del interior del hombre. Ser auténtico no es lo mismo que seguir la moda, ni es lo mismo que actuar porque todos lo hacen así; es más bien una actitud interior que se evidencia en el pensar y obrar cotidiano. 

Dentro de esta concepción de la autenticidad como expresión de lo interior existen los que dicen que un acto auténtico es aquel que brota espontáneamente del mundo interior, sin ninguna represión. Según éstos, no importa mucho si el acto está o no de acuerdo con lo que se pretende en la vida. Para ellos, cualquier esfuerzo por controlar, guiar o medir la expresión es considerado una inhibición en la realización del hombre. Hay que dar curso libre a los impulsos e instintos para "liberar" a la persona y que sea ella misma. 

Nosotros, en cambio, entendemos la autenticidad respecto a la esencia espiritual de la persona humana. Para nosotros, el hombre auténtico es el que busca vivir de acuerdo con un ideal libremente escogido. Por lo tanto, la autenticidad no puede ser simplemente la expresión desordenada del contenido interior sino una ordenación jerarquizada de toda la expresión del hombre según su opción fundamental.

Es el fruto de una elección inteligente hacia lo valioso y su actuar conforme; actuar según mandan las pulsiones del placer o del instinto sólo desvela la parte menos humana que hay en el hombre y que es justamente la que hay que educar encaminándola hacia lo que realmente vale la pena, es decir hacia lo que le hace crecer como persona.

Queda decir finalmente a quienes educamos:

La autenticidad tiene sus privilegios. No salga sin ella.

Salir sin ella hace inútil todo esfuerzo que pongamos al educar, con ella ni las palabras serán ya necesarias, los alumnos leerán en nuestra vida, lo que queremos transmitirles. 

1 comentario:

Hilda hch dijo...

Es cierto que a utimas fechas en medio de esta sociedad en la que actualmente vivimos hemos perdido nuestra autenticidad ya que nos ponemos una careta para quedar bien con los demás.