GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

BlogalaxiaEl ser docente no es una cuestión accidental. En filosofía es accidental todo aquello que no pertenece a la sustancia. La sustancia es lo que hace a la cosa ser lo que es independientemente  de si es blanco o negro, algo o bajo, es decir, independientemente  de las características que no alteren la sustancia.


Volviendo al inicio: ser docente no es un añadido; el serlo , como en cualquier otra profesión, llega  a ser carne y sangre del que lo es. Un militar que pasa a retiro -hablo de buen militar- difícilmente abandonará la rutina de ejercitarse diariamente; un economista, por citar otro ejemplo, no dejará de leer revistas o diarios que le mantengan al día de cómo anda el rumbo económico; lo mismo sucede con un buen docente; el docente que ejerció su oficio con verdadera vocación. La primera cosa que le llamará la atención  de entre cualquier realidad será siempre la concerniente a la educación, tratará de entender los nuevos enfoques, las reformas, los problemas concernientes  a la enseñanza, sin importar si posea o  no un vehículo por medio del cual transmitir sus ideas, apreciaciones, sugerencias o puntos de vista, lo importante para el docentes es que el cese de las labores en aula no signifique un divorcio con la tarea que antes ejerció; el no ejercer ya la docencia fue pasar a otro lado del cuadrilátero pero no la salida de él.


El sistema gubernamental que quiera mejorar el acto educativo debería siempre pedir el consejo a la experiencia, a ese cúmulo de saber aprendido en el aula frecuentada en el día a día, pero jamás desgastado por el amor con que fue hecho, del salón de clase; porque en el docente pasa lo que en el refrán: GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA.   

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