Contrarrestar el vacío afectivo.

No podemos consentir que sea Hollywood quien eduque el corazón de los jóvenes. Ni la moda de Ragazza, ni las canciones de las Spice Girls, ni los anuncios de Calvin Klein. La presión de la publicidad existe y tiene una fuerza brutal. Nos hablan de sentimientos, de sensaciones, de sentimentalismo y de otros sensores de la personalidad, que no son otra cosa que eso: sentidos, esto es, puertas hacia el exterior. Lo que queda por construir es la autopista que lleva de los sentidos hasta el corazón. “En estos últimos años, muchos padres y casi todos los colegios parecen haber renunciado a educar la afectividad de los niños. Quizá suponen que lo sano es dejarla a la intemperie, para que se exprese indiscriminada y hemorrágicamente. O quizá han delegado en la tele tan ardua tarea. El caso es que el Planeta se está llenando de adolescentes crónicos, super precoces en lo sexual e inmaduros en el amor” (E. Monasterio, Mundo Cristiano, octubre 1998).

         Pero la cosa no es nueva. Hace poco publicaba Aceprensa un artículo comentando un libro sobre la adolescencia, en el que se puede encontrar la siguiente cita: “La juventud de hoy está corrompida hasta el corazón; es mala, atea y perezosa. Jamás será lo que la juventud ha de ser, ni será capaz de preservar nuestra cultura”. El diagnóstico no puede ser más deprimente y podría parecer que lo hubiera escrito hoy un nostálgico de mejores tiempos pasados. Pero no. La cita procede de una inscripción grabada en una tablilla babilónica hace más de tres mil años. Los pesimistas vienen de antiguo. No se trata, por tanto, de asustarse ni de esperar que el panorama se arregle solo. Hay que poner manos a la obra y gastar toneladas de tiempo en buscar soluciones prácticas. Porque no está en juego simplemente la felicidad de nuestros adolescentes: nos jugamos el modelo social en el que van a crecer y madurar.

Una tirita para el “corazón partío”.

         Hasta hace poco estaba muy de moda una tonadilla de Alejandro Sanz que hablaba de su “Corazón partío”. Recientemente he podido comprobar cómo incluso chiquillos de Educación Infantil (3-4 años) conocían la letra de la canción de este super famoso madrileño y tarareaban con su lengua de trapo “¿Quién me va a entregar sus emociones?, ¿quién me va a pedir que nunca la abandone?, ¿quién me tapará esta noche si hace frío?, ¿quién me va a curar el corazón partío?” Bien está que aprendamos por la radio el valor de la ternura, pero todos sabemos que hay más, ¿no? Bueno, pues eso ¿quién nos lo va a enseñar? ¿quién se lo va a enseñar a los que pasan más horas oyendo la radio o viendo la tele que escuchando o contemplando a sus padres? ¿Qué letras, qué canciones que conozcan desde su más tierna infancia y les acompañen durante su juventud? Hace poco he recordado una vieja copla castellana que daba en el clavo: “Corazones partidos, yo no los quiero. Y si le doy el mío, lo doy entero”. En la palabra darse está buena parte de la clave. Aquí entra la familia, aquí debería entrar también la escuela. No se trata de canturrearles antiguallas, pero sí de completar en serio lo que ya saben.

         Tampoco estaría mal que de cuando en cuando los padres se preocupen de saber (no es necesario fisgar , preguntando se va a Roma) qué leen, qué oyen y qué ven sus hijos. Los chicos reciben más ejemplo malo que bueno. Pero cuando los padres se empeñan en ir contracorriente y asumen la fatiga de ese largo viaje, la mayor parte de los chicos se lo agradecerá. Porque nadie les habrá arrebatado su capacidad de soñar a cambio de un plato de lentejas.


Fuente: Fluvium.org

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3 comentarios:

delfin eduardo león román dijo...

Otra vez , la temible caja negra, ahora se trata de descubrir sus " relaciones " con nuestros adolescentes. ! Qué mal se la llevan! Y aqueda dicho que la T. V en lugar de enseñar deforma y entretiene sin instruir. La deformación de estereotipos en el niño , se hace descaradamente delante de nuestros ojos y con nuestra anuencia ! Cuanta por nografía , consumismo y violencia.Por otra parte lo que se impone es una cultura de masas para un hombre - masa: ¿cuál es el secreto para abandonar ese marasmo?. La receta nos la dá Enrique Rojas:"... frente a la frivolidad estandarizada y al hombre prefabricado lo mejor es tener metas correctas, nobles,humanas, realistas y ambiciosas, y estar dispuesto a luchar para conseguirlas...."

EL REVOLUCIONARIO dijo...

Buenos días,
Me llamo Jesús, no voy a entrar en dar detalles de mi vida privada, pero todo lo que se dice en el Blog, llevo intentando inculcarselo a mis 2 hijos desde pequeños. He intentado lo humánamente posible, dentro de mis limitaciones, enseñarles el sentido común, el respeto y los valores morales que considero debe tener una persona. Por desgracia, caí enfermo hace 2 años con una depresión bastante fuerte, y mi mundo se vino abajo de forma catastrófica. No le hecho la culpa a nada ni a nadie, porque no es cuestión de culpar, sino de buscar soluciones. Hace apenas un mes, tomé la decisión más dura que una persona puede tomar, la de separarse de su familia. lo he hecho consciente de que es la única forma de hacer ver a mis hijos, que más allá de la presencia física de la figura paterna, está la presencia emocional y afectiva. Ellos a sus 9 y 6 años, han tenido que aprender de esa manera, que hay algo más que televisión, videojuegos y el consumismo desmesurado. Ahora ellos saben valorar las cosas en su justa medida, y saben que el cariño y el afecto no se compra con nada material.

R.R dijo...

Hola Revolucionario, conozco la depresión muy de cerca y es cierto que uno prefiere apartarse, tal vez porque la enfermedad se lleva mejor a solar en ciertos casos, pero pienso que la figura paterna o materna son insustituibles.