LA DISTRACCIÓN, EL ENTRETENIMIENTO Y EL OCIO

"Quiero algo que me distraiga", "vamos a distraernos un poco" se suele oír. En esta época vacía de contenidos la distracción abunda. En realidad es una especie de fuga. Durante la semana están el trabajo o el estudio que  absorben en cierto modo y los compañeros de trabajo o de aula que de algún modo "llenan" el  mundo de una persona. Llegado el fin de semana o la noche nada de eso tenemos al rededor nuestro y puede darse que, sin darnos cuenta, llegados a este momento del día no tengamos nada que  nos haga sentir que en realidad fuera del ruido de afuera dentro nuestro no hay nada y la distracción busque tapar ese vacío con alguna distracción, de ahí que sea hábito en muchos la de buscar el control antes que otra cosa y encender la TV, poner  música, la farra infaltable de fin de semana. En fin, medios todos de no sentir que dentro nuestro no hay nada que nos acompañe. 

De hecho distraerse es bueno en ocasiones, pensemos en cuánta distracción nos brinda una película animada en 3D tipo Kung fu panda o los Pinguinos de papá. o  cuando se trata de que alguna persona por algún espacio de tiempo salga de una situación dolorosa o estressante. Entonces una buena y sana -remarco sana- distracción despeja la mente y le da nuevas fuerzas; pero no es ese el punto aquí.

El entretenimiento es diverso, más bien va enlazado con lo lúdico, que  a su vez se une con todo lo que se refiere al juego,  a la diversión, al esfuerzo físico  y mental, a la destreza, a la superación del reto. El entretenimiento pone a trabajar algunos aspectos de la persona que la distracción no, en aquella la persona es puramente pasiva. En fin el entretenimiento es bueno, es saludable, es necesario y puede ser muy variado:  un juego de mesa,  algún tipo de competencia, una buena lectura, la vista de una buena película, de esas que desde el inicio hay que tener todos los sentidos bien puestos para no desatender ningún detalle y llegar al final a captar el mensaje del director de la misma.

El ocio finalmente es definido por De Grazia como la actividad que contiene en sí misma la finalidad de su realización sin que la persona que la lleva a cabo la realice en vistas a la obtención de otro beneficio que no sea el ocio.

El ocio a diferencia del entretenimiento y mucha más de la distracción echa a andar lo más elevado del hombre: el intelecto. 

En el ocio el hombre no evade, ni busca el juego, va más allá. El ocio es el tiempo que el hombre dedica a encontrarse con sus pensamientos y beber de ellos, ahondando en los mismos, enriqueciéndolo y enriqueciéndose con sus reflexiones. 

Hablar de ocio en este sentido es cosa rara en nuestros días. Nuestra sociedad  es muy excéntrica; lo interior se ha dejado sepultado en la tumba del olvido, una tumba cavada por la tecnología cuando no se sabe manejar bien, y por azada de lo somero que se ha filtrado por cuanto ha podido.

El ocio en la práctica es lo que Lope de Vega describía bellamente en estos versos:


                                         A mis soledades voy,
                                     de mis soledades vengo,
                                   porque para andar conmigo
                                  me bastan mis pensamientos.

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