EL PERREO

BlogalaxiaHace poco escuché algunos reportajes sobre el llamado perreo, sobre cómo los jóvenes lo practican de la manera más grosera que puede haber. En las imágenes que por la TV se podían ver, en este baile, que en realidad no se quién tuvo la poca inteligencia de inventar, había un verdadero contacto entre el joven que está detrás y la joven que está delante en cuatro. Al verlo, obviamente uno no puede menos que pensar en el modo como se aparean los animales que dicho baile trata de emular. Él no sólo se baila en discotecas, sino que es el motivo por el que grupos de muchachos se ponen de acuerdo para no ir al colegio y "bailarlo" en la casa de alguno de ellos donde se sabe  que no habrá ningún miembro de la familia, en otras ocasiones el grupo es más pequeño porque en el susodicho "perreo" que piensan practicar sí habrá penetración. Se dan casos que después de estos desenfrenos la joven resulta embarazada y no sabe quién de los muchachos con los que estuvo es el padre del niño que viene en camino. 

Una mente sana queda  asqueada ante tanto desenfreno y se pregunta cómo hemos podido llegar a tal nivel de degradación. 

Sin embargo la respuesta no es difícil de hallar. Basta ver a nuestro alrededor: vivimos en una sociedad intoxicada de sexo, y del sexo en su nivel más animal, no del sexo que une corporalmente dos personas que antes se han compenetrado espiritualmente y de cuya unión brota la familia. El sexo que hoy se pregona es el  sexo=diversión en el que la persona es convertida en objeto de placer, en el que la persona se cosifica, y por lo general se la usa para luego botarla. 

La persona se ha convertido, en el modo de vivir el sexo que se preconiza, en algo desechable.

¿No es acaso eso lo que nos dicen o nos insinúan letras de canciones, sobre todo las del reagetton, las modas, los anuncios publicitarios de condones y de otras cosas, los medios de comunicación, y el internet en el que la pornografía gratuita está a sólo unos cuantos cliks?

¿Queríamos libertad? Ahí la tenemos, convertida en el mas craso libertinaje,  dando como resultado embarazos no deseados y comportamientos juveniles que pervierten mentes y deshonran personas.

Es necesario que entendamos que nuestra sociedad está enferma, y enferma de muchas cosas y las víctimas más vulnerables son los jóvenes de hoy y los del mañana ¿eso les queremos dar?  Nademos contracorriente pues los grandes hombres son aquellos que han tenido la osadía de ser distintos a la mayoría, hoy nos toca ser de esos, hoy más que nunca. Es preciso hablar de esto a los  jóvenes, sin tapujos y sin temores, con la misma soltura con que les llega la información contraria, a cada cosa su nombre, a cada acto su adjetivo, pero sobre todo el enseñarles a amarse y a respetarse como lo que son: PERSONAS.

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