LA MEDICINA DEL SILENCIO

BlogalaxiaEs más que evidente que vivimos en la época del bullicio: las noticias por la mañana, el MP3 o la radio camino al trabajo o al centro de estudios, el blackberry en cada intervalo disponible, la TV o el Internet (Chat) al volver a casa y así hasta que el sueño nos agarra siempre conectados con el ruido, para que al día siguiente la jornada sea similar. Tal vez haya algo de silencio durante las comidas en los hogares donde se tenga la buena costumbre -hablo de la cena, pues para las demás comidas generalmente cada uno la hace en momentos distintos- de apagar la TV, de lo contrario el ruido continuará como una aspa movida  por el viento. 

Es preciso hacer un alto en el camino, parar el disco que constantemente suena a nuestro alrededor:

Tiene un verso de amor cada ola.
y un aroma de paz cada viento;
es difícil captar su mensaje:
callemos, callemos, callemos.

Desde los dolores de cabeza hasta los insomnios nos agradecerán este gesto, "el barullo de la ciencia indigesta" ( Weiss).

El hombre de hoy -ha dicho Alzin- tiene miedo o le aburre el silencio, tal vez por la flojera de encontrarse consigo mismo en ese silencio y darse cuenta  de que tanto movimiento lo ha sumido en la nada, o porque en ese silencio se encuentra con la voz de Dios que le llama y al cual no quiere seguir y por eso busca dioses mudos. 


Sólo quien a ahondado en el silencio el contenido de cada valor que desea transmitir, y me refiero sobre todo a los valores que desea transmitir como docente en las aulas, podrá y será escuchado. Ese es el silencio de los buenos, el que muchos temen, ya que en él se fraguan las almas grandes que luego sabrán transmitir lo que deseen  pues de lo que está lleno el corazón habla la boca y si tu palabra es rayo tu palabra será trueno.

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