QUERER DE VERAS

Blogalaxia
Para realizar un acto hecho con verdadera voluntad, conviene quitar los obstáculos del cuerpo y del alma.

Del cuerpo:
Nervios crispados.
Tensión de músculos
Respiración alborotada.

Del alma:
No querer lo bueno.

Una vez removidos estos obstáculos la atención debe concentrarse  en lo que va a hacer. Cuanto más sensible, detallada y viva sea esta imagen, tanto más fuerza tendrá.

Para concretar bien el objeto, ha de responder a las siguientes preguntas: ¿De qué se trata? ¿Cuándo se hará? ¿Cómo?. Considerando las otras condiciones para su ejecución: lugar, tiempo de duración... La voluntad no se pone en movimiento cuando  ignora hacia dónde va, si esto falta, nos encontramos ante la primera causa de la ineficiencia. 

Por otro lado la voluntad no hará el más mínimo esfuerzo a lo que prevee como un fracaso. 
Es preciso además examinarse para ver si se poseen las fuerzas psíquicas y física para emprender la obra. 

Debemos además considerar que la voluntad no se lanzará a la acción si no percibe el acto como BUENO...

Por último  viene la determinación y con ella vendrá una fuerza interior que nos permitirá ejecutar lo propuesto.


La causa profunda  de nuestra debilidad e impotencia
está en la flaqueza de nuestro querer.
Cuando se quiere de veras, brotan fuerzas insospechadas
aun en organismos débiles.

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