CÓMO LA SOCIEDAD VE AL MAESTRO

BlogalaxiaTengo ante mí el siguiente poema dedicado al maestro:

¡Quitaos el sombrero ciudadano!
El maestro de escuela se adelanta,
el obrero admirado, en cuyas  manos,
la antorcha de la ciencia se levanta.
Sabio olvidado que hacia el bien convida, 
que procura encender en cada frente;
una luz que ilumine  de la vida, 
la senda oscura, la áspera pendiente.
No le inquieta el cansancio ni le abruma;
sufrido apóstol de la edad moderna,
no teme que su vida se consuma 
en aras de la ciencia que es eterna.
Es humilde con la humildad del sabio;
es altivo con la altivez del fuerte;
siempre por la verdad está su labio
sin temor por el mundo y por la muerte.
(...)Salve Maestro, obrero sin segundo,
constructor del espíritu del hombre, 
para tu afán, la admiración del mundo;
inmenso amor para tu santo nombre.
 (G. Torres Quintero)

Pienso que no hay ningún anacronismo en el poema, el maestro ha sido, es y debe ser lo que en el poema viene descrito; el problema radica en la falta de congruencia que actualmente existe entre algunos maestros y lo que aquí se describe. Los hay buenos y a aquellos este poema les viene a pelo, con verdadero reconocimiento; pero como lo malo siempre hace más ruido, causa más estrago que lo bueno y tiene más audiencia, lamentablemente la imagen que se tiene actualmente del maestro hoy está muy lejos de ser la que refleja el poema.
Sin embargo no por ello la actitud a tomar sea la de agachar cabeza y sentirse menos que los que ostenten otros títulos y ganen un sueldo que duplique el de del docente, lo importante no es lo que se diga de nosotros, lo importante es lo que somos y lo que estamos llamados a ser. 
En filosofía se habla del acto y de la potencia, el acto es lo que se es en el momento actual,  y la potencia es lo que todavía se puede llegar a ser, es decir, lo que está más allá del momento actual, las potencialidades que tenemos -que pueden ser infitas- y que debemos poner a marchar a toda vela; eso es lo que ahora cuenta: trabajar con el orgullo de tener entre manos la profesión más delicada de todas por estar involucrada muy de cerca en la formación de personas. 
Trabajemos para que no caigan en el vacío las palabras:

No le inquieta el cansancio ni le abruma;
sufrido apóstol de la edad moderna,
no teme que su vida se consuma 
en aras de la ciencia que es eterna.

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